domingo, 7 de diciembre de 2014

Jazz





Hay melodías, olores, susurros, caricias...
que incitan, que excitan, que enardecen, que enloquecen.

Cierras los ojos dejando que la música te secuestre e imágenes de lo que podría ocurrir algún día, se apoderan de tu cuerpo provocando una revolución que a veces es aliviada por una manos frías y desesperadas. Otras, simplemente, se pasea al compás de la música hasta que desaparece.

Hay momentos que merecen y deberían ser recreados y disfrutados. Contigo.






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